El ritual de vuestra boda puede ser precioso… y no significar absolutamente nada

Un ritual puede ser precioso y no decir nada de vosotros. La clave no está en elegir el más bonito, sino en descubrir qué parte de vuestra historia merece convertirse en símbolo.

pareja eligiendo un ritual de boda con significado para su historia

Un ritual de boda puede ser visualmente precioso y encajar perfectamente en vuestra ceremonia. Pero si no habla de vosotros, quizá solo sea eso: algo bonito que ocurrió durante unos minutos.

Hay una conversación que se repite muchas veces cuando empiezo a trabajar con una pareja.

—Nos gustaría hacer algún ritual.

—Perfecto. ¿Tenéis alguno pensado?

—Nos gusta mucho el de la arena.

Y entonces llega mi siguiente pregunta:

—¿Por qué?

A veces la respuesta aparece enseguida.

Pero otras veces hay unos segundos de silencio.

—Bueno… lo hemos visto en otras bodas y queda muy bonito.

Y sí.

Queda precioso.

Pero una ceremonia no se construye para que todo quede bonito.

Se construye para que, cuando dentro de unos años recordéis ese momento, todavía sepáis por qué hicisteis exactamente aquello.

Primero vuestra historia. Después, el símbolo.

Un ritual de boda no debería elegirse porque «toca»

Parece evidente, pero no siempre lo es.

Cuando empezamos a preparar una boda aparecen muchas cosas que sentimos que deberían estar.

Los votos. Los anillos. Las lecturas. La música.

Y en las ceremonias civiles o simbólicas también aparece rápidamente otra pregunta:

«¿Qué ritual hacemos?»

Arena. Velas. Handfasting. Hilo. Árbol. Arras.

Incluso descubrimos nuevos rituales en Instagram o Pinterest y pensamos:

Qué bonito. Podríamos hacerlo nosotros.

Claro que podéis.

Pero antes de elegirlo, yo haría otra pregunta:

¿Qué cuenta de vosotros?

Porque ahí empieza realmente la elección.

De hecho, no todos los rituales provocan lo mismo. Si queréis profundizar en ello, podéis leer por qué algunos rituales emocionan… y otros no dicen nada .

ritual de boda personalizado con significado para la pareja

El mismo ritual puede contar historias completamente diferentes

Imaginad que durante vuestra ceremonia mezcláis dos arenas de colores diferentes.

Puede ser precioso.

Pero ¿qué significa?

Quizá para una pareja represente dos vidas que han recorrido caminos distintos y que ahora deciden construir algo juntas.

Para otra puede representar la unión de dos familias.

Y para una pareja con hijos, esos pequeños recipientes quizá tengan un significado completamente diferente.

Para otra pareja, sin embargo…

puede que no signifique absolutamente nada.

El ritual puede ser el mismo. La historia que lo sostiene, no.

Por eso no creo demasiado en elegir primero el ritual y buscar después una explicación que consiga justificarlo.

Prefiero hacerlo al revés.

Primero os escucho.

Después buscamos el símbolo.

Hay historias que prácticamente te dicen cuál es su ritual

Esta es una de las partes que más disfruto de mi trabajo.

Escuchar.

Porque mientras una pareja me cuenta cómo se conoció, qué ha vivido, qué ha superado o qué representa para ellos llegar hasta ese día, empiezan a aparecer pequeños hilos.

A veces están en una frase.

En un viaje.

En un objeto.

En una tradición familiar.

En algo que hacen juntos desde hace años y que aparentemente no tiene ninguna importancia.

Hasta que la tiene.

Y entonces dejamos de preguntarnos:

«¿Qué ritual podemos hacer?»

Y empezamos a preguntarnos:

«¿Cómo podemos representar esto que somos?»

pareja realizando un ritual de boda creado a partir de su propia historia

No hace falta inventar algo espectacular

Elegir un ritual conocido no significa que vuestra ceremonia vaya a ser menos personal.

Un handfasting no tiene por qué repetirse exactamente como aparece explicado en internet.

Una ceremonia de arena no necesita tener siempre el mismo significado.

Las velas tampoco tienen por qué representar exactamente lo mismo para todas las parejas.

Podemos cambiar quién participa.

Podemos cambiar los elementos.

Podemos modificar el momento en el que sucede.

Incluso podemos crear algo que no tenga nombre.

Vuestro ritual no tiene que ser reconocible para Google.
Tiene que ser reconocible para vosotros.

Porque personalizar una ceremonia no consiste en acumular elementos diferentes.

Consiste en saber por qué está cada uno de ellos.

Cuando empezamos a incorporar cosas simplemente porque «se hacen en las bodas», corremos el riesgo de que ocurra algo mucho más importante: que vuestra ceremonia deje de contar vuestra historia .

Y quizá vuestro ritual de boda sea… no hacer ninguno

También existe esa posibilidad.

Y no pasa absolutamente nada.

Una ceremonia personalizada no se mide por el número de cosas que ocurren durante ella.

No necesita una lectura, tres rituales, cinco intervenciones y una sorpresa para demostrar que ha sido especial.

A veces la historia ya tiene suficiente fuerza.

Los votos tienen suficiente peso.

Las personas que participan ya aportan todo lo necesario.

Y añadir un ritual simplemente porque sentimos que «falta algo» puede conseguir justo lo contrario.

Puede romper un momento que ya estaba completo.

ceremonia de boda emotiva y sencilla sin necesidad de rituales

Antes de elegirlo, haced algo mucho más sencillo

No os preguntéis únicamente:

¿Cuál nos gusta más?

Ni siquiera:

¿Cuál quedará mejor en las fotografías?

🤍 ¿Qué parte de nuestra historia queremos representar sin necesidad de explicarla con cien palabras?

Quizá la respuesta sea unión.

Familia.

Camino.

Transformación.

Raíces.

Libertad.

Compromiso.

Hogar.

O quizá aparezca una palabra que solamente tenga sentido para vosotros.

Entonces sí.

Busquemos cómo convertirla en un gesto.

En un objeto.

En una acción.

En algo que consiga decir, sin demasiadas explicaciones:

«Esto somos nosotros.»

Porque un ritual bonito puede olvidarse

Una fotografía preciosa permanecerá en vuestro álbum.

Un vídeo conservará el momento.

Pero el verdadero valor de un ritual no está en cómo se veía.

Está en aquello que consiguió representar.

En que vosotros os mirarais durante unos segundos y no estuvierais pensando:

«Ahora toca hacer el ritual.»

Sino:

«Sé perfectamente por qué estamos haciendo esto.»

Ahí está la diferencia.

No entre un ritual tradicional y uno original.

No entre algo sencillo y algo espectacular.

Ni siquiera entre hacer un ritual o no hacerlo.

La diferencia está entre hacer algo porque pertenece a una boda…

…y hacerlo porque pertenece a la vuestra.

¿No sabéis qué ritual podría representar vuestra historia?

No necesitáis elegirlo ahora. Primero podemos hablar de vosotros. El ritual —si realmente lo necesitamos— llegará después.

Reservar nuestra sesión de descubrimiento

Algunas veces mi trabajo consiste en ayudaros a encontrar el ritual perfecto.

Y otras, simplemente, en deciros:

«No necesitáis ninguno.»

Un abrazo de luz,

Silvia Cortés
Maestra de Ceremonias Bilingüe · Oficia Mi Boda

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